A lo largo de 25 años, un cierto Richard Marcus
ha conseguido ganar mucho dinero estafando a varios casinos. Con su talento
desconfiado, Marcus ha llegado a ser una viva leyenda,es d ecir es un
hombre de fama... bueno, más bien un hombre de mala fama.
Casinoportalen te cuenta la historia de su trampa que le dio el nombre de una
artista de striptease. Marcus ha logrado dejar a varios casinos en limpio
ganando 5 millones de dólares a lo largo de su "carrera".
Una buena oferta
Se dice que la distinción entre la genialidad y la locura es sutilísima igual
que la distinción entre ser un buen jugador y un buen estafador. El jugador y el
estafador tienen muchos de los mismos talentos; conocen el juego a fondo, osan
apostar, tienen cara impasible, se quedan imperturbable y saben cuando hay que
dejar de jugar.
Richard Marcus también era un jugador espléndido antes de convertirse en
estafador. Además, ha sido repartidor en un casino dándole el conocimiento
priveligiado de los casinos lo que marcó si destino.
Richard Marcus estaba trabajando cuando un día le dió una oferta un hombre
llamado Classon. Classon sabía que Marcus tenía un talento jugando al casino,
por lo tanto le ofreció formar parte de su equipo, una oferta que no pudo
rechazar Marus. Marcus conocía las consecuencias pero a pesar de eso aceptó
de modo que aprendió a estafar a los casinos a un nivel profesional.
Striptease como formación
Classon se convertió en el maestro, el consejero, el mentor y la figura paterna
de Marcus. Classon enseñó a Marcus todo lo que había de saber de la estafa de
casinos animándole a pensar en nuevos métodos de estafar siendo, algo que hizo
Marcus una noche en un bar de striptease. Allí en el bar, al
sentarse una artista de striptease en su regazo, se le ocurrió una idea a Marcus
la que dió el nombre de la artista encima de él. Ya se había creado la trampa,
Savannah...
La trampa Savannah se trata de poner 3 fichas rojas de 5 dólares en una pila en
la mesa de la ruleta. Es una apuesta que no alarma en absoluto al croupier. Pero
si ganaba Marcus, se levantaría gritando y bailando de alegría. Fijando el
croupier la atención en Marcus, éste dijo: " Sí señor, es mi ficha marrón que
ves allí bajo de las rojas". Así, cuando el croupier cogió las fichas, allí abajo
había una marrón del valor de 500 dólares.
No se podía inculpar al croupier. Todo el tiempo, la ficha marrón estaba por
debajo de las rojas pero ellas estaban un poco más adelantadas que el marrón de
mode que el croupier no la vio.
Si por el contrario, no ganaba Marcus, en el momento en que el croupier prestaba
atención a la ruleta para ver en qué número había caído la bola, Marcus
cambiaría en un santiamén la pila de fichas rojas y marrón poniendo en su lugar
una con fichas solamente rojas así perdiendo sólo 15 dólares.
Lo esencial de esta trampa es por supuesto, que el croupier no ve la ficha marrón
situado por debajo de las rojas. El coupier no la ve por la pequeña diferencia
de la posición de las fichas lo que resulta una ilusión óptica.
El Maestro cuenta su historia
La estafa llevó a Marcus a muchos sitios: fue a varios casinos en Atlantic
City, Las Vegas, Londres
y Monte Carlo y Marcus se ganó la vida. Viajó tanto porque, para un estafador, es
primordial no atraer demasiado atención.
Muchos estafadores pillados por los casinos son malos jugadores que utiliza a la
estafa como un atajo al gordo. Pero son desesperados y mal preparados cometiendo
por lo tanto errores y fallando. Marcus no era ni desesperado ni mal preparado y
además, trabajaba en un equipo de estafadores, todos con 'talento'.
Los casinos ya saben que siempre habrá estafadores por lo que gastan grandes
cantidades del dinero que ganan en instalaciones de sistemas contra la estafa.
Uno de los sistemas utiilizados por los casinos reconocen los estafados
comparándoles con las fotos que ya se configuran en el sistema. Otra manera de
intentar eliminar la estafa es poner un dispositivo en las fichas que emite
información al croupier sobre cuántas fichas han jugado cada jugador y de qué
valor son.
Marcus no cree en los sistemas contra la estafa que utiliza los casinos.
”Hasta ahora, ninguna persona ha sido pillado por el sistema de reconocimiento ni si se
entra en los casinos sin disfrazarse. El sistema no vale más que las personas
que lo manejan.”
”Tampoco pasará mucho tiempo antes de que los estafadores hayan encontrado
una manera de cambiar la emisión de las fichas engañando así el croupier”. ”La
tecnología no puede pillar a los estafadores. Yo, en cualquier momento, puedo
entrar en un casino y hacer una de mis trampas escapando antes de que se
enteren de que les he agarrado de tontos", manifiesta el Maestro de Trampa.
No obstante, la estafa de Richard Marcus terminó abruptamente porque le pillaron
y le precedieron. Hoy publica un libro sobre la estafa. ¡Muda el lobo los dientes y no las mientes!
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