Stu Ungar

Casinoportalen.es ha enfocado en un jugador de poker cuyo nombre, desgraciadamente, se ha olvidado. Puede ser que esto se debe a que hace casi 10 años que murió. No obstante, aquí en Casinoportalen.es todavía pensamos que Stu Ungar es un nombre grande y, de esta manera, digno de un artículo. De hecho, Ungar fue un jugador de poker fabuloso, que tenía a todo el mundo a sus pies hasta aquel día en noviembre 1998...

Una tarde en 1998 en noviembre se encontró a Stu, muerto en un hotel en el barrio barato de Las Vegas. Salía una película adulta en la tele y había vómito en el suelo. Ungar había sido drogadicto y la policía no pensaba que era necesario investigar si se trataba de un homocidio o no. No había ningún dinero en la habitación del hotal, ni en las cuentas bancarias de Ungar. Si tenía cuentas algunas, porque su vida era un verdadero desorden. Sus amigos coleccionaron dinero para pagar por su entierro. Así fue el fin de la vida del mejor jugador de poker del mundo. Se estima que en su vida breve (solamente llegó a tener 38 años) ganó alrededor de 100 millones de euros. Su inteligencia se midió a ser tan alta como 185, pero Ungar utilizaba todo su inteligencia para jugar poker y Gin Rommy. Ganó el campeónato mundial extraoficial de poker tres veces como el único hasta la fecha y solamente su muerte solitaria en Oasis Motel en Las Vegas prevenió que lo ganó la cuarta vez.

Pariente de la mafia

Con su inteligencia superior, Ungar podría haber elegido una carrera en cualquier sector, pero fue el juego de cartas que se convirtió en su pasión y su profesión. El ambiente tampoco inspiraba unas profesiones más dignas de estima. Su familia era judíos hungaros que habían llegado a los Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial. No vivía más que para la taberna barata de su padre en Lower East Side en Manhattan. La taberna era el lugar de reunión de los gángsters, atracadores y criminales italianos y judíos. Era un pequeño tío flaco con un comportamiento hiperactivo y le encantaba escuchar a los adultos en la taberna. Más que la taberna, su padre tenía un fuente de ingresos en su trabajo como contable y dando préstamos, pero ya que casi no estaba capaz de leer, rápidamente fue Stu él que tenía la función de contabilizar, dado que él tenía un talento notable con los números.

El ambiente era podrido. Ungar mismo contó que cuando iba a tener su bar mitzvah, la confirmación judía, había tantos tipos sospechosos a la fiesta que la policía mostraba gran interés por la lista de invitados. Cuando su padre murió el año siguiente en los brazos de su amante, los gángsters fueron los amigos de Stu.

En este punto de su vida, Stu había obtenido una reputación en las esferas bajas como un mago con los números, que sabía algo de las cartas. Fue reclutado como miembro ordinario de la familia gángster Genovese. Un miembro de la mafia con antecedentes penales, llamado Victor Romano, llevaba un número de clubs de cartas ilegales en Manhattan por la mafia. Era Romano el que dejaba a Stu jugar profesionalmente, y al mismo tiempo le prestaba la protección de la mafia. Stu Ungar explica sobre el ambiente:

»Aquel entonces en los 60, estaba más que nada junto con los italianos.Pero también conozó a los irlandeses y, fíjate, eran los malditos asesinos más duros, más impertubables que jamás encontró. Maliciosos cabrones. Sólo fue un adolescente, pero estaba junto con gángsters a los que mucha gente ni siquiera se atrevería a mirar. Como en la escuela, fue el menor chico de la clase, pero como aquel entonces yo también tuvo los amigos más altos, más fuertes y más duros«.

Rápidamente obtuvo apodos como »the Kamikaze Kid«, ya que jugaba sin temor, pero simplemente fue llamado »The Kid«, dado su estatura pequeña y delgada y su aspecto parecido a un chico jóven. Nunca pesaba más que los 50 kilos. Normalmente, casi corría más que andaba, y hablaba extremadamente rápido en la jerga clásica de la baja Nueva York, que tienen los criminales en los tebeos clásicos de Superman de Will Eisner o las novelas de Philip Marlowe.

Comenzó con el Gin Rommy, pero muy pronto también se le temó por su invencibilidad tanto en Manhattan como en la Costa Oriental, de manera que tenía que cambiar a poker. Nadie deseaba jugar con él. Utilizaba su inteligencia superior y su memoria fantástica para desarrollar un entendimiento estupendo de las cartas y las posibilidades de sus rivales. Los otros jugadores decían que Ungar tenía un sexto sentido, pero en realidad eran la memoria y su sentido de números que le hicieron casi invencible.

Stu como persona

¿Cómo era Stu como persona? Mostraba gran generosidad ante otra gente y amaba a su esposa. Sin embargo, era adicto tanto a las drogas como a los juegos. Ganó grandes sumas en premios, pero las gastó rápidamente jugando en las pistas de carreras al trote, donde su talento estupendo de leer sus rivales no funcionaba con los caballos.  Era un hombre muy amable y generoso afuera de las habitaciones de poker, pero era igual de duro y implacable cuando estaba a la mesa. Determinadamente, aspiró a ganar la puesta y pelar a los demás jugadores.

Stu Ungar ha descrito su vida así:

»Me llamaban el monstruo. Cuando tenía 15 años "maté" a personas que habían jugado profesionalmente durante 30 años. Les hice parecer ridículos. Pues, supongo que sí fue un tipo de monstruo«.

Stu Ungar jugaba día y noche, y sus días fueron sin estructura. Comenzó a jugar a carreras de caballos puesto que le dio una expectación imprevisible: »Necesitaba el reto constante. No es un verdadero reto ganar sobre un grupo de vencidos en un juego de cartas. Pero dame una carrera de caballos y déjame adivinar el ganador; esto fue algo que me despertó el apetito.«

Sistemáticamente, Stu perdía sus premios y ganancias en los caballos.

A pesar de su estilo de vida, encontró a una chica, Madeline, de la que se enamoró y con la que tuvo una hija:

»Realmente quería a Madeline. Pero me dejó engañar a casarme con ella y esto nunca le voy a perdonar. Pero todavía doy las gracias a mi estrella de guía que lo hice, porque si no, nunca hubieramos tenido nuestra hija«.

Sin embargo, el matrimonio acabó con un divorcio y una relación con su hija en la que él sentía que le faltaba.

El campeónato mundial

Cuando murió Stu Ungar en 1998, la manía de poker no ya había empezado verdaderamente. No obstante, era un juego popular y era posible ganar mucho dinero jugándolo. El campeónato mundial de poker extraoficial se jugaba en Las Vegas. Ungar ganó el campeónato mundial en 1980, pero no podía llevar consigo la puesta de 300.000 dólares, ya que no tenía ninguna identificación. El año siguiente volvió a ganar, pero el dinero rápidamente desvaneció por los caballos.

Los años siguientes los pasaba jugando y drogándose. Su consumo de drogas estaba cerca de suicidio. Tomó la droga como si fuera comida: con extrema rapidéz y sin pestañear. Ungar mismo cuenta:

»Hacía una fiesta en una habitación en un hotel. Estaba entrando gente a la que ni siquiera conocía. Chicas, tipos de "party". Estaban drogándose como si fueron locas. Después de este incidente, decidi que no deseaba comprar drogas por un valor de 30.000 euro, solamente para verlas desaparecer en aquella manera. Por ello, empecé a usar las drogas privadamente, completamente solito.«

En 1997 volvió a la superficie en Las Vegas para participar en el campeónato mundial. Parecía y olía como un vagabundo y no tenía ni los 10.000 dólares necesarios para tener la permisión a jugar. Tomó prestado el dinero y ganó el título. Es el único hasta la fecha que ha logrado ganar tres veces. El premio fue de 1 millón dólares de los que la mitad le dio al hombre que le había prestado los 10.000 dólares y el resto desapareció dentro de pocos meses.

Desde la muerte de Ungar, poker se ha convertido en un deporte popular. Millones de personas juegan poker online y miran los programas de poker en la tele, y si Ungar no había perdido el último juego con la muerte en la habitación en Las Vegas, seguramente hoy hubiera sido millonario.

Ungar no echó la culpa de su mala suerte a su historial social o a sus amigos de la mafia. Como dijo:

»Hay un viejo refrán en poker que dice que a la mesa tu mismo es tu peor enemigo. Sólo puedo decir que en mi caso esto no podría ser más en concordancia con la verdad. Dios me dio un regalo que no tienen otros. Tal vez no lo he aprovechado lo mejor posible. No soy una persona grande, pero lo malo que he hecho, lo he hecho contra yo mismo. Sin embargo, sé que he herido a otra gente, especialmente las personas importantes en mi vida.«

Compartir en Facebook Agregar Twitter Agregar Facebook
 
Acerca de Casinoportalen.es   Nos siguen
 
Acerca de Casinoportalen.es
Sitemap 

 
Find us on Google +Nos siguen en Twitter Nos siguen en Facebook Nos siguen en Issue